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Cómo lubricar un rodamiento: grasa correcta, cantidad y cada cuánto

5 de julio, 20267 min de lectura
Aplicación de grasa sobre un rodamiento durante el mantenimiento

La causa más común de que un rodamiento falle antes de tiempo no es el desgaste por uso: son los problemas de lubricación y la suciedad. Entre las piezas que giran hay una película de lubricante más fina que un cabello, y es lo único que evita que el metal roce contra el metal. Si esa película es la correcta, el rodamiento dura; si falta, sobra o es la equivocada, se acaba rápido. Esta es la guía práctica para acertar.

¿Para qué sirve realmente la lubricación?

No es solo "para que no chille". El lubricante cumple varias funciones a la vez: separa las superficies que giran para que no se toquen, reduce la fricción y el calor, protege contra la corrosión y ayuda a sellar la entrada de polvo y agua. Cuando ese lubricante falta o pierde sus propiedades, el metal empieza a tocar metal: aparece calor, el acero se daña y el rodamiento entra en cuenta regresiva.

¿Grasa o aceite?

La gran mayoría de los rodamientos se lubrican con grasa, y por buenas razones: se queda en su sitio, ayuda a sellar contra la contaminación y exige poco mantenimiento. Es la opción habitual en vehículos, motores, bombas y equipos de taller.

El aceite se reserva para casos exigentes: velocidades muy altas o temperaturas elevadas, o cuando hace falta arrastrar el calor fuera del rodamiento. A cambio, necesita un sistema que lo contenga (un baño o una circulación). Para el día a día, en casi todos los casos, la respuesta es grasa.

Cómo elegir la grasa correcta

Una grasa es aceite base + un espesante (que la mantiene "cuajada") + aditivos. No todas sirven para lo mismo. A grandes rasgos, mira tres cosas:

Consistencia (grado NLGI): qué tan dura o blanda es. La NLGI 2 es la de uso general más común y cubre buena parte de las aplicaciones.

Viscosidad del aceite base: para cargas altas y baja velocidad conviene un aceite base más viscoso; para altas velocidades, uno más ligero.

Temperatura y ambiente: cada grasa tiene un rango de temperatura de trabajo, y si hay agua o humedad hace falta una grasa resistente al agua. Una grasa "multiuso" resuelve mucho, pero las condiciones exigentes piden una grasa pensada para ellas.

Si tienes dudas de cuál corresponde a tu equipo, es mejor consultarlo antes que improvisar: la grasa equivocada protege poco aunque se vea igual.

Cuánta grasa: ni poca ni demasiada

Este es el error más frecuente. Muchos piensan que "más grasa es más protección", y es al revés. Poca grasa deja al rodamiento casi seco y el metal se toca. Pero demasiada grasa genera calor por batido —el rodamiento tiene que "abrirse paso" a través de ella— y ese sobrecalentamiento termina siendo tan dañino como la falta de lubricación.

Como referencia general, el rodamiento se llena solo una parte de su espacio libre (del orden de un tercio a la mitad), y el alojamiento se llena parcialmente, no por completo. La cantidad exacta depende de la pieza y la velocidad, así que ante la duda, mejor quedarse corto que pasarse.

Cada cuánto relubricar

No hay un número único: depende de la velocidad, la temperatura, el tamaño del rodamiento y lo sucio del ambiente. Cuanto más rápido, más caliente o más sucio trabaje, con más frecuencia habrá que reengrasarlo. Lo ideal es seguir un plan de mantenimiento y no esperar a que la pieza empiece a sonar.

Ojo con una excepción importante: los rodamientos sellados de fábrica vienen lubricados "de por vida" y no se reengrasan —no tienen por dónde—. A esos no les agregues grasa: simplemente se reemplazan cuando cumplen su ciclo.

Errores que arruinan la lubricación

Además de la cantidad, cuídate de estos:

· Mezclar grasas incompatibles. Dos grasas con espesantes distintos pueden, al combinarse, perder consistencia y dejar de proteger. Si vas a cambiar de grasa, limpia bien primero.
· Reengrasar con todo sucio. Una pistola de engrase, una boquilla o unas manos sucias meten justo la tierra que intentas mantener afuera. Trabaja limpio.
· Usar una grasa que no es para esa condición (agua, temperatura, carga).
· Descuidar la estopera. Un sello roto deja entrar contaminación y arruina la mejor grasa.

Señales de que la lubricación está fallando

El rodamiento avisa: calentamiento por encima de lo normal, un ruido nuevo o áspero, y una grasa que al revisarla se ve oscurecida, seca, con agua o con partículas. Cualquiera de esas señales pide revisar la lubricación —y el sello— antes de que el daño llegue al acero.

En Bearings de Venezuela trabajamos rodamientos 100% originales de marcas como TIMKEN, FAG, NSK y NTN, y también estoperas para que el sellado acompañe a la lubricación. Si tienes dudas sobre qué rodamiento necesitas o cómo cuidarlo, escríbenos por WhatsApp con la referencia o el equipo y te asesoramos.